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miércoles, 29 de agosto de 2012

MANFRED MAX-NEEF


Foto tomada de: http://www.biobiochile.cl/2011/05/06/manfred-max-neef-exhorta-en-carta-abierta-a-presidente-pinera-a-rechazar-proyecto-hidroaysen.shtml
MANFRED MAX-NEEF
Mi primer contacto con Max-Neef fue hace muchos años –a mediados de los ochenta- a través de su libro La economía descalza, que aún conservo. Luego, a través de los años, lo he escuchado en varias partes del mundo. Y –debo decirlo- no me ha cansado, siempre lo escucho con atención; me divierten sus apuntes, su fino humor.
Hay una historia, que no recuerdo si la leí o se la oí, que me encanta contarla:
MAX-NEEF Y EL CARPINTERO

Cuenta Manfred Max-Neef que antes de ser un “economista descalzo”, trabajó con Naciones Unidas impulsando programas de desarrollo economicistas, desde arriba, dominantes. Y que su cambio, en la década de los 70, a modelos alternativos de desarrollo, donde la cultura es una dimensión fundamental, ocurrió una tarde en México, en un pueblo de Chiapas, donde trabajaba para las Naciones Unidas en proyectos de modernización.

Al pueblo había llegado a trabajar un médico colombiano, acompañado de su esposa. Desde el inicio establecieron buenas relaciones, y Max-Neef los invitó a conocer el lugar y sus gentes.

Entraron a la casa de un indígena, y la mujer del médico quedó encantada con una silla que tenía el dueño en la sala. Preguntó que quién le había hecho esa silla. El indígena le respondió que su compadre, que vivía a diez casas de la suya. Con la impaciencia de las mujeres, propuso que fueran ya mismo al sitio.

En la casa del carpintero, ella le habló sobre la silla, y le preguntó que por cuanto le hacía una. El indígena se queda pensando y le responde que por 12 pesos. A ella le parece barato, y pensando en el negocio y la rebajita, le pregunta que por cuanto le haría 10 sillas de las mismas. El indígena se queda pensando de nuevo, y le contesta que por 150 pesos.

Ella lo mira, y con la suficiencia que da el saber occidental, le dice: Una silla vale 12 pesos, si son 10 sumaría 120 pesos, pero como yo le voy a comprar 10…

El se queda mirándola y le dice: Si doctora, yo sé sumar y multiplicar bien; ¡pero usted no sabe lo aburridor que es hacer 10 sillas iguales!.

El indígena, en su supuesta ignorancia, tenía claro algo que muchas veces nosotros olvidamos o ignoramos: que las máquinas no se aburren, pero las personas sí.

Ganador del Premio Nobel Alternativo de Economía, el chileno Manfred Max Neef –hijo de alemanes– llama la atención por su propuesta heterodoxa que combina ecologismo, teoría del desarrollo “a escala humana”, una formación como músico y una larga experiencia académica y de asesoramiento de organismos internacionales. Como resultado de su propia trayectoria, Max Neef elaboró la tesis de que es necesaria una nueva perspectiva que él denomina “economía descalza” y que la relata con un lenguaje llano y pedagógico. Confiesa haberla inventado “con los pies en el barro”, bastantes años después de haber abandonado un cargo ejecutivo en la multinacional Shell, donde había ingresado –a mediados de los ’50–- después de terminar su carrera universitaria. http://www.rel-uita.org/internacional/la_economia_descalza.htm


-¿Cómo surge y cuál es la efectividad de lo que llama “la economía descalza”?
-El concepto surgió hace muchos años, a partir de mi experiencia personal de trabajo en distintas áreas pobres de América Latina, tanto en la selva y la sierra como en sectores urbanos. En el fondo es algo alegórico, metafórico. Lo que me ocurrió lo describo de la siguiente manera: estaba en un sector de gente pobre, con los pies en el barro, y delante de mí estaba un tal José López, también hundido en el barro, flaco, con cinco hijos y sin empleo. Nos estábamos mirando a la cara y yo como estupendo economista pensé: “¿Qué le digo: Mirá, José, alégrate porque el PIB está creciendo a un 6 por ciento?”. Súbitamente, en esas experiencias me di cuenta de que a pesar de todo mi bagaje como economista yo no tenía un lenguaje capaz de decirle algo coherente a gente que estaba en esas condiciones.
-¿Cuál es, en cambio, su visión?
-Primero hay que entender que en lo que se llama el mundo de la pobreza hay una enorme creatividad: para sobrevivir tienes que ser creativo. Así empiezas a descubrir todo un mundo con redes, lazos, interrelaciones y formas diversas de apoyos mutuos que permiten la supervivencia. En lo que llamo “oficios de supervivencia” se inventan cosas de un ingenio notable, que pueden ir hacia el lado negativo –como ciertas actividades delincuenciales– como hacia el lado positivo. Pero lo claro es que la creatividad está ahí.

-¿Y entonces?
-La propuesta desde la economía descalza es que primero hay que adentrarse en la pobreza, comprenderla en su funcionamiento, y recién entonces se van a poder analizar las habilidades que hay en esos grupos. Además, las habilidades que se tienen son siempre menos en relación con las cosas que se hacen con ellas. Por ejemplo, si tengo buen pulso y habilidad con los dedos, puedo hacer cerámica, colocar chips o otras decenas de cosas. A partir de las habilidades concretas y existentes se pueden construir proyectos con la gente y no para la gente. Así las personas involucradas perciben que lo que pasa tiene que ver con ellos mismos y eso evita que los proyectos se colapsen, lo que suele suceder con la mayoría de los proyectos impulsados sólo por expertos.

-¿Es una economía de micro-escala?
-Todas estas cosas son a nivel micro. Los grandes problemas no se resuelven con grandes soluciones, sino con muchas soluciones pequeñas. Por eso hablamos de economía a escala humana: las cosas funcionan donde tú eres sujeto y tienes presencia y no cuando te consideran desde la abstracción de un número estadístico. La cuestión es reproducir estas experiencias locales y crear una base más amplia. En Australia se hizo para recuperar la economía de muchas ciudades pequeñas en decadencia por el cierre de fábricas. Para mí es claro que la economía verdadera se fortalece a niveles locales y regionales.

ECONOMIA DESCALZA - MANFRED MAX NEEF (2011)

"Nos han hecho creer que la única forma de entender y tomar decisiones
en torno a temas económicos es la teoría neoliberal,
sin embargo basta mirar alrededor
para darse cuenta lo macabro del sistema,
que lejos de servirnos a nosotros, nos tiene atados."
MANFRED MAX NEEF

 El desarrollo a escala humana de Max-Neef


La propuesta del desarrollo escala humana de Max-Neef tiene como protagonista básico a las personas. De esta base parten tres pilares:
·  La satisfacción de las necesidades humanas.
·  La generación de niveles crecientes de autodependencia. Esto se refiere a economías locales y regionales.
·  La articulación orgánica entre seres humanos, naturaleza y tecnología.
Ahora bien, ¿cómo puedo determinar cuándo un proceso de desarrollo es mejor que otro?
La costumbre es utilizar indicadores con los que solemos pensar que el desarrollo en el que se crece más es mejor que en el que se crece menos. Sucede que esos indicadores nos dicen muy poco o casi nada. No nos dice la historia que hay detrás (historias como la explotación laboral o la injusta distribución de la riqueza).
Nosotros diremos que es mejor aquel proceso de desarrollo en el que mejora la calidad de vida de las personas. Diremos que la calidad de vida depende de las posibilidades que tenemos de satisfacer adecuadamente nuestras necesidades humanas fundamentales.
Pero, ¿cuáles son las necesidades humanas fundamentales?
Se suele pensar que son infinitas, que cambian permanentemente en cada cultura, en cada época y para cada persona. Si fuera así, sería imposible trabajar científicamente con esto porque cada caso sería distinto y no podríamos generalizar.
Nuestro planteamiento es que ese supuesto es producto de un error conceptual y el error conceptual consiste en que no diferenciamos claramente lo que son necesidades humanas y lo que son satisfactores de esas necesidades. Alimentación, vivienda o abrigo no son necesidades, son satisfactores de una necesidad como la subsistencia.
Creemos que podemos afirmar que las necesidades humanas fundamentales son pocas, clasificables e invariables. Lo que cambia no son las necesidades, sino los satisfactores. Esto es lo que cambia en culturas o sociedades diferentes.
Además, estas necesidades pueden clasificarse en dos criterios:
·  Criterio ontológico o existencial: estar, hacer, ser y tener.
·  Criterio axiológico o de valores: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad.
Con estos dos criterios se da origen a la matriz de las necesidades humanas fundamentales.

Entrevista Manfred Max-Neef




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