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miércoles, 24 de agosto de 2011

DESARROLLO ECONÓMICO LOCAL

“Indígena yanacona” –Cauca- Colombia
 
DESARROLLO ECONÓMICO LOCAL*

Señala la GTZ que el Desarrollo Local es un concepto más amplio que el de Desarrollo Económico Local  (DEL), porque abarca el desarrollo de una región que involucra desarrollo de las comunidades, social, ambiental, institucional y otro tipo de iniciativas locales encaminadas al bienestar general de la población.

Recordemos que el desarrollo local es un proceso de desarrollo integral, que conjuga la dimensión territorial, la dimensión económica, las identidades o dimensión cultural, la dimensión política y la dimensión ambiental. Es una apuesta a la democratización de las localidades, al desarrollo sustentable y equitativo repensando las potencialidades del territorio y la sociedad local.

"Más bien DEL forma parte del proceso de desarrollo local con focalización a aspectos económicos; en el ámbito regional se complementan y encuentra sinergias para su realización y sostenibilidad. Asimismo se diferencia del desarrollo económico, que es otro concepto más amplio de desarrollo a nivel de país, que abarca el ámbito general de política económica nacional y marco legal de empleo. DEL es un concepto territorial. Se conceptualiza DEL como un proceso en marcha por medio del cual los actores clave y las instituciones de la sociedad civil, del sector público y privado trabajan conjuntamente para crear ventajas únicas y diferenciadas para su región y sus empresas, afrontan las fallas del mercado, remueven obstáculos burocráticos para los negocios locales y fortalecen la competitividad de las empresas locales para la generación de más y mejores empleos" (GTZ).

La idea básica del DEL “es facilitar a los actores principales de una región económica a emprender de manera independiente, iniciativas conjuntas orientadas al desarrollo económico de su región y a su posicionamiento estratégico en el país e incluso en el contexto global a través del desarrollo de ventajas competitivas” (GTZ). Añaden que “El desarrollo económico local es un proceso de concertación público-privado entre los gobiernos locales, la sociedad civil organizada y el sector privado, con el propósito de mejorar la calidad de vida de la población, mediante la creación de más y mejores empleos y la dinamización de la economía de un territorio definido, en el marco de políticas nacionales y locales. Requiere de:
  • Creación y fortalecimiento de la institucionalidad local de gestión del DEL.
  • Fortalecimiento de competencias en la población.
  • Creación de un ambiente favorable de negocios para la atracción de inversiones y la creación de nuevas empresas
  • Promoción de la competitividad de las empresas.
  • Generación de ventaja competitiva regional.
Además, en el DEL es importante valorar los recursos locales, una economía desde y para los actores locales.

El hexágono del Desarrollo Económico Local


FUENTE: gtz

El ámbito del desarrollo económico local “no constituye en América Latina un espacio marginal o de escasa importancia”. Por el contrario, como señala Francisco Alburquerque, “involucra a la mayoría de las actividades productivas existentes en todos los países, siendo fundamental en términos de empleo e ingreso y para la difusión territorial del progreso técnico y crecimiento económico. Por ello, posee una capacidad no desdeñable para incidir en una mejora de la distribución del ingreso, dentro de la necesaria lucha contra la pobreza y la desigualdad, lo cual exige replantearse seriamente los ineficientes e insuficientes enfoques asistencialistas”.

Para Alberto Enríquez Villacorta, el desarrollo económico local:
Debe ser parte fundamental de todo plan de desarrollo integral de la localidad. Se refiere a procesos de acumulación de capital en ciudades, municipios o regiones concretas.
Promover la generación de riqueza, la expansión democrática de la misma y la promoción de empleo y combatir la pobreza de sus pobladores
Algunos factores que permitirán avanzar en esa dirección son:
Orientar su gestión no solo a políticas sociales, sino también a intervenir en las economías locales, es decir, promover la generación de más puestos de trabajo e incentivar la producción local
La disponibilidad de mano de obra suficientemente cualificada para las tareas que se realizan,
Capacidad empresarial y organizativa fuertemente articulada a la tradición productiva de la localidad
Una cultura atenta a las innovaciones y al cambio, para favorecer el desarrollo y la acumulación de capital en los sistemas productivos locales.
No sólo se apoya en la capacidad de adquirir tecnología, sino que depende también de la capacidad innovadora del sistema productivo de cada localidad. Las empresas crean e introducen innovaciones en el sistema productivo como respuesta a las necesidades y desafíos del entorno, lo que genera modificaciones cualitativas en el propio sistema y propicia la dinámica de desarrollo.

En relación con los Agentes y actores del desarrollo económico local, señala que “es oportuno reflexionar sobre quiénes son o están llamados a ser los agentes o actores locales que deben impulsarlo”. Entre ellos:
Los gobiernos locales.
Por varias razones deberían ser los responsables de liderar los procesos de DEL.
Las empresas: micro, pequeña, mediana, y grande y de todo tipo (producción, comercio y servicio)
Centros de formación y/o capacitación. Para explotar o desarrollar las
potencialidades que ofrecen lo diversos territorios debe existir un capital humano idóneo a las exigencias del territorio.
El gobierno central. Se requiere su intervención en áreas y aspectos estratégicos, particularmente en la creación de condiciones físicas del territorio apropiadas al desarrollo económico local. La participación del gobierno es determinante para la articulación de las dinámicas económicas locales con las nacionales.
La sociedad civil organizada: Si el desarrollo económico de una localidad está orientado por una visión estratégica de desarrollo, ésta tiene que haber sido construida tomando en cuenta los puntos de vista de todos los actores de la localidad, dentro de los cuales la población organizada en distintas expresiones es uno de los principales y también otras instituciones de la ciudadanía como las ONG, que pueden ser de distinto tipo y en ocasiones representan un apoyo importante para las localidades en términos financieros y técnicos,

Manifiesta Enríquez que la breve descripción anterior enfatiza que el desarrollo económico local no puede ser alcanzado con la participación exclusiva de un solo sector, institución o gremio, sino, por el contrario, se requiere de la participación de diversos actores territoriales, quienes deben asumir un rol de transformadores de su propia realidad en el ámbito económico, para “asegurar mayor eficiencia, eficacia y flexibilidad de funcionamiento, incorporando nuevas formas de organización alejadas del burocratismo y cercanas al territorio”.

En relación con acciones básicas para promover el DEL, señala:
Como todo proceso, el desarrollo económico requiere de ciertas acciones básicas para impulsarlo:
• Generar un proceso de concertación, lo más amplio posible, que debería estar liderado por el Gobierno Local.
• Conocimiento pleno de las condiciones locales (fortalezas y debilidades) y externas (amenazas y oportunidades) que inciden en el territorio.
• Reconocimiento de la existencia de desequilibrios al interior del territorio, no solo en consideración a factores naturales o físicos, sino también a los de carácter cualitativo en los factores de producción y particularmente en lo relativo a la formación del recurso humano.
Planificación concertada y participativa de las estrategias, políticas y acciones orientadas al desarrollo económico local, que se realizarán en la localidad.
• Sensibilización, disposición y compromiso de los principales actores del territorio, sobre la importancia de iniciar el proceso.
Como ya ha sido planteado, “el desarrollo económico de una localidad no es una área que un solo actor en un territorio pueda desarrollar en forma aislada de los demás actores; lo que si es cierto es que alguno tiene que facilitar las condiciones para que se inicien y desarrollen los procesos; alguien que lidere y de alguna manera coordine las acciones iniciales; es decir alguien que tome la iniciativa. En esa dirección, los primeros elegibles, en países no federados, son los gobiernos locales”.

El autor reitera sobre la importancia de “crear una adecuada institucionalidad para el desarrollo económico local. Esto no se refiere únicamente a organizaciones, sino que incluye el establecimiento de normatividad, políticas, reglas de juego y patrones de conducta entre los actores territoriales. Con ello, vuelve a destacarse el componente de concertación estratégica entre los mismos, así como la importancia de los elementos socioculturales en favor de la creatividad y la innovación productivas”.

Bárbara Altschuler (2006:138) expresa que otro de los elementos fundamentales en las políticas y estrategias de desarrollo económico local, es la definición del perfil de desarrollo del municipio o territorio en cuestión.  “El perfil de desarrollo, a nuestro entender, es aquella actividad económica o conjunto de actividades que, asociados a la identidad y capacidades locales, motorizan el crecimiento económico de la localidad, creando empleo, distribuyendo el ingreso y mejorando las condiciones sociales y de vida”.

Para Antonio Vázquez Barquero (2006:24), los nuevos hechos que caracterizan la esfera internacional a partir de los años ochenta, como son la caída del muro de Berlín, el reconocimiento de la mayor eficacia de la economía de mercado y la generalización de la integración económica, han generado un estado de opinión favorable al cambio de la noción de desarrollo económico y a proponer conceptualizaciones más operativas, que permitan comprender mejor la dinámica de la realidad económica para ser más eficaces en las políticas y las actuaciones.

José Luis Coraggio (2006) también aborda en su texto la temática Economía y política: desarrollo local y economía social.

Hoy, hacer política se vincula estrechamente con la economía, pues la política pasa en buena medida por contribuir a resolver de manera siempre mejor las necesidades sentidas de la gente, de forma de desarrollar otra institucionalidad, otros valores más solidarios, y sociedades más igualitarias, más integradas, con capacidad para regular sus conflictos dentro del sistema democrático. 

Pero la equidad o la justicia social no puede ser una promesa a futuro.  Toda propuesta debe tener expresión inmediata en un avance significativo de la justicia social que tanto ha sido propuesta en e país y sus regiones.  Pero no como favor, no como mera distribución, sino como acceso al papel del lector activo del desarrollo de todos. 

Que la crisis es una oportunidad es una frase repetida.  Tiene un lado de verdad que, sin embargo, no se realiza automáticamente. La extrema necesidad de la mayoría de la ciudadanía convocada y el comportamiento oportunista de los dirigentes pueden resignificar las nuevas políticas propuestas, dando  lugar a otra ronda de asistencialismo con otro nombre, de clientelismo inmediatista; a un acentuamiento del lado mafioso del sistema político, del lado oportunista de organizaciones confesionales o no gubernamentales, profundizando la pérdida de la cultura de derechos y acentuando la de los favores, incluso con la complicidad pasiva de la población que apenas legitima más de los mismo.  O puede ser vista, ante la imposibilidad de volver al pasado, como la oportunidad para un cambio profundo de comportamientos y actitudes y, junto con éstos, de las personas y agrupamientos que los formatean. 

Contamos –añade- con una oportunidad pocas veces disponibles: la crisis y la falta de respuesta inmediata del mercado libre y del Estado han impulsado a la sociedad, desde las bases, desde sus movimientos y nuevos actores, a desarrollar iniciativas individuales, familiares, barriales, colectivas formas de solidaridad y el manifiesto deseo de recuperar su integridad  como ciudadanos y como trabajadores (no meramente como consumidores). 

Ante la imposibilidad evidente de  que la inversión privada o el empleo público den respuesta a esta  demanda, han recurrido a su libre iniciativa, al rebusque o a la organización fuera de los canales institucionales.  El gobierno y las organizaciones públicas en general tienen la posibilidad y la responsabilidad de acompañar y potenciar este proceso, sin intención de cooptación, sino con el objeto de fundar las bases de una economía más equitativa, capaz de resolver a la vez la necesidad de integración por el trabajo – mercantil, comunitario, de autoconsumo, etc. – y por la definición y resolución de las necesidades particulares y colectivas.  (Coraggio, 2006:30-34).

En relación con el valor de la gestión participativa señala:

El desarrollo, como proceso de mediano plazo, requiere planificación y prospectiva, lo que supone aplicación de conocimientos científicos, buena información y sobre todo sujetos colectivos que puedan representar intereses  intergeneracionales de la sociedad.

En esto,  la participación no es un obstáculo, es un recurso indispensable  en al época  de transición e incertidumbre por la que atravesamos, para que la economía no se defina a espaldas de la gente, sino que la incorpore como actor político, social y económico fundamental.  Por lo demás, la solidaridad, la cooperación y la participación no son una restricción al interés particular, sino potentes instrumentos para lograrlo. (Coraggio, 2006:36).

La economía es una dimensión del desarrollo local, una dimensión importante pero que no debe ser la que “direccione” estos procesos. Recordemos que la economía es un medio, no un fin, para una vida digna.

*Esta entrada tiene como base el subcapítulo Desarrollo económico local de mi libro: CARVAJAL  BURBANO, Arizaldo (2011). Desarrollo local: Manual Básico para Agentes de Desarrollo Local y otros actores, Edición electrónica gratuita. Texto completo en http://www.eumed.net/libros/2011c/999/



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