sábado, 6 de octubre de 2012

ARTE Y DESARROLLO COMUNITARIO


ARTE Y DESARROLLO COMUNITARIO


Salvador Dalí, Muchacha en la ventana, 1925

La relación arte-desarrollo comunitario, arte-intervención social, está adquiriendo gran importancia y significado para potenciar procesos de cambio social. El papel transformador del arte, a nivel individual y colectivo, está siendo estudiado en algunos espacios académicos, y aplicado por organizaciones comunitarias.

"El arte es un modo de comprender y de actuar que abarca la totalidad de la experiencia humana. El artista no se limita a crear objetos bellos (de valor estético) sino que está asociado a las más diversas formas de acción, concibiendo técnicas, representaciones e instituciones que expresan el medio social en el cual desarrolla su actividad. Esta creación artística integral tiene como finalidad reproducir, a través de una relación simbólica, algunos aspectos de la realidad (la naturaleza, la vida social o la vida psíquica); nadie discute actualmente el fundamento 'real' de toda representación artística".

Se dice que “El ARTE hace personas más sensibles y críticas; MEJORES SERES HUMANOS”. Y en palabras de  Mario Mendoza, en Buda Blues, “Todo a nuestro alrededor está diseñado para embrutecernos, para mantenernos empantanados en una mediocridad afectiva, moral, política, intelectual y física. Sólo la lectura y el arte nos podrán salvar de la imbecilidad general”. Y, cuando la realidad se hace insoportable –como lo expresa Vargas Llosa- la única salida es el arte.

Que es el arte?


Que es el arte
Cesar Amaro


Este libro “Arte, intervención y acción social. La creatividad transformadora” (2011), coordinado por Ángeles Carnacea Cruz y Ana Lozano Cámbara nos da buenas pistas para mirar la relación del arte con la intervención social.  Este es de aquellos libros que gustan porque en él “habitan personas, que están vivos, en los que entrevemos  a alguien abriendo una ventana o una puerta, generando posibilidades siempre desde la emoción”. Y el arte debe hacer que nos peguntemos cosas, sobre nosotros y sobre la sociedad que nos acoge. “Contemplar la producción artística de otros es un ejercicio de autoreflexión, de introversión, de mirarnos a nosotros y mirar a los otros y a la sociedad críticamente”. Expresan:

“Desde el marco de referencia que elaboran y sobre el que nos animan a reflexionar Carmen Olaechea y Georg Engeli en el capítulo que abre el libro, nos hablan de las dos posibles miradas con las que miramos la realidad de la que formamos parte, una mirada desalentada que no ve ni tiene confianza en los pequeños cambios que suceden cada die en nuestras vidas y que pueden tener un impacto social; y una mirada marcada por la esperanza y que cree que la transformación social depende, como punto de partida, de lo que cada uno de nosotros y nosotras aporta. Ambas miradas evalúan la interrelación entre las personas y sus comunidades. Los dos autores, desde Argentina, nos colocan en el contexto necesario para poder hablar de transformación social a través del uso de lenguajes artísticos, en el mundo de la intervención y la acción social”.
“No cambiamos el mundo, no nos proponemos cambiar el mundo, sabemos que no podemos cambiar el mundo, y no vamos a engañarnos, todos lo hemos intentado alguna vez. Somos nosotros los que cambiamos cuando somos capaces de deconstruir la realidad, de mirarla con otros ojos. Desde ahí, desde esa actitud, desde ese posicionamiento, buscamos y generamos posibilidades, oportunidades. La esfera inmediata de nuestras vidas se transforma, nuestros mundos se transforman. Ese es el punto de partida de la creatividad transformadora del o que hablamos los autores y autoras que escribimos en este libro, en el que subyace la idea de la creación como nexo entre lo posible y lo imposible, como un territorio abierto y lleno de nuevas opciones”.

Cuentan que durante los últimos años, su implicación en el ámbito de la intervención social a través de lenguajes artísticos como la poesía, la música, la fotografía y el teatro, y la conexión y acción en red con numerosos profesionales y colectivos de acción social que vienen, desde hace tiempo, empleando recursos artísticos en su intervención, fue determinante para animarlas a realizar este trabajo de acercamiento a personas, profesionales, entidades e instituciones que están generando nuevas maneras de ver, leer y hacer en la realidad social, nuevas maneras de ver-se, leer-se, hacer-se parte de la comunidad. “Con las herramientas artísticas queremos mantener encendidas esas luces, para que como dice Pessoa  en uno de sus poemas, podamos seguir confiando en que detrás  de cada ventana iluminada hay vidas, sueños y deseos”, expresan. “El arte como un recurso, como una herramienta, como un campo abierto, un territorio desde y con el que trazar cartografías individuales y colectivas nuevas, en el recorrido hacia lo que todos y cada uno de los que en este libro escribimos llamamos, comunidades inclusivas”.

En otro aparte del libro, Carmen Olaechea y Georg Engeli, manifiestan que:

“Hablar de arte y creatividad en procesos de intervención y acción social supone, en primer lugar, que hay situaciones para arreglar, y que nosotros podemos hacerlo. Además, activa y pone en vínculo dos elementos esenciales de nuestra naturaleza: lo comunitario como modo de estar en la vida, y lo simbólico como modo de pensarnos en la vida. La propuesta presenta varios elementos que nos distinguen como habitantes del XXI. Así, la referencia a la acción social trae al sector social, un espacio de protagonismo nuevo en la sociedad; la referencia a la intervención trae el entendimiento actual de que podemos proponernos cambios en y desde los individuos y los colectivos; y la referencia al arte y al poder transformador de la creatividad pone en escena el papel de nuestras interpretaciones y el de la producción de lo simbólico como materia prima para despertar ese poder”.

Añaden que los seres humanos tenemos responsabilidad. Una responsabilidad que no significa nada más que la facultad de responder a la vida por medio de un diálogo creativo entre el mundo que habitamos, la comunidad a la que pertenecemos y nosotros mismos. “Cuando nos negamos a ser creativos, no es solo nuestra creatividad la que rechazamos sino la de la propia vida”. Todos los programas y actividades en torno al arte y la creatividad manifiestan esta relación entre crear y transformar.

Las autoras hablan de tres esferas de nuestra vida:

-la realidad interior –reino de las emociones, sentimientos, sensaciones, pensamientos, intuiciones
-la realidad exterior –mundo de los hechos, los sistemas y las estructuras –fenómenos que nos rodean
-la de las visiones y valores colectivos –imágenes colectivas más profundamente arraigadas, acerca del universo, la vida y los seres humanos. En este ámbito anidan las interpretaciones y respuestas que producen las comunidades hacia sus realidades…y donde fundamentan su identidad histórica y cultural.

Y de diferentes artes:

-el arte de encontrarse con uno mismo. En búsqueda de la autenticidad
-el arte de involucrarse. En búsqueda de acceso
-el arte de pertenecer. En búsqueda de la apertura
-el arte de entretejer. En búsqueda de la integración

Creatividad por medio de lenguajes simbólicos, procesos artísticos y producciones colectivas que favorecen la búsqueda, el acceso, la participación y el diálogo. Y todo esto forma parte de la intervención social.

En conclusión, se parte del “arte y transformación social a partir de tres premisas: la de que el campo social es un espacio nuevo de protagonismo, la de que podemos proponernos y generar cambios en y desde los individuos y colectivos y la de que el arte y la creatividad tienen el poder de transformar nuestras miradas”.

En relación con la comunidad, Maritza Montero (2007) expresa que como muchas de las palabras clave en el campo de lo social, “comunidad” es un término polisémico, complejo y confuso. Señala que igualmente es necesario destacar el aspecto dinámico, en constante transformación, de las comunidades. Una comunidad, como todo fenómeno social, no es un ente fijo y estático, dado bajo una forma y una estructura. Una comunidad es un ente en movimiento, que es porque está siempre en el proceso de ser, así como ocurre con las personas que la integran. Lo que permite definirla es la identidad social y el sentido de comunidad que construyen sus miembros y la historia social que igualmente se va construyendo en ese proceso, que trasciende las fronteras interactivas de la comunidad y le otorga a veces un nombre y un lugar en los sistemas de nomenclatura oficial e informales de la sociedad. Este aspecto identificador ha sido ligado al de sentido de común y se ha llagado a hablar de una identidad de sentido de comunidad.

Así, Montero presenta un cuadro sobre los Aspectos constitutivos del concepto de comunidad:

  • Aspectos comunes, compartidos:
- Historia
- Cultura
- Intereses, necesidades, problemas, expectativas socialmente construidos por los miembros del grupo.
  • Un espacio y un tiempo (Montero, 1998a; Chasis y Wandersman, 1990).
  • Relaciones sociales habituales, frecuentes, muchas veces cara a cara (Montero, 1998a; Sánchez, 2000).
  • Interinfluencia entre individuos y entre el colectivo  y los individuos (McMillan y chasis, 1986).
  • Una identidad social construida a partir de los aspectos anteriores.
  • Sentido de pertenencia a la comunidad.
  • Desarrollo de un sentido de comunidad derivado de todo lo anterior.
  • Un nivel de integración mucho más concreto que el de otras formas colectivas de organización social, tales como la clase social, la etnia, la religión o la nación (Montero 1998a).
  • Vinculación emocional compartida (McMillan y chasis, 1986; León y Montenegro, 1993).
  • Formas de poder producidas dentro del ámbito de relaciones compartidas (Chasis y Wandersman, 1990).
  • Límites borrosos.
FUENTE: Montero, 2007:200.

En su análisis, Montero se refiere a la locación y relación en la definición de comunidad, donde se define la comunidad como “el conjunto de relaciones sociales que se encuentran vinculadas por un sentido de comunidad”. Se comparten expectativas socialmente construidas, necesidades o problemas que crean un sentido de grupo más o menos grande según circunstancias compartidas, y de esa interacción surge un sentido de comunidad que está íntimamente ligado a una identidad social comunitaria (p.203).

La autora toca otro problema: la relación entre comunidad y sentido de comunidad. “Lo que ocurre es que quizás se ha puesto demasiado énfasis en la noción de territorio, y en tal caso es necesario advertir que el sólo compartir un espacio, un lugar, no necesariamente genera una comunidad”. Expresa que en definiciones dadas desde dentro de las comunidades se deben resaltar los siguientes aspectos que marcan el concepto de comunidad:
  • La comunidad como punto de encuentro. Ese punto es buscado por algún grupo de personas. Y en ese punto está la coincidencia, el juntarse, el encuentro. Es decir, la relación.
  • Integrarse con el vecino. El encuentro no es con cualquier persona, sino con los vecinos, lo cual señala implícita, pero claramente, tanto un ámbito espacial como una relación cotidiana dada por la mera cercanía espacial. Y remite, igualmente de manera implícita, a un espacio específico en el cual se ha forjado una historia, un devenir: el vecindario en estos casos.
  • El sentimiento vocalizado de ser un nosotros. En la conjunción del encuentro de vecinos surge la conciencia del nosotros. y allí se reconoce el SdeC.
  • Relaciones sociales estrechas que suponen solidaridad, ayuda, la seguridad derivada de la confianza en los otros, la unión, el compartir lo bueno y lo malo.
  • La creación de un espacio o ámbito tanto físico como psicológico de seguridad, de pertenencia, donde los sonidos y las miradas establecen una suerte de intimidad socializada. Pág. 205-206

Una comunidad, entonces, -señala la  autora- está hecha de relaciones, pero no sólo entre personas, sino entre personas y un lugar que, junto con las acciones compartidas, con los miedos y las alegrías, con los fracasos y los triunfos sentidos y vividos otorga un asiento al recuerdo, un nicho a la memoria colectiva e individual. Un lugar construido física y emocionalmente del cual nos apropiamos y que nos apropia, para bien y para mal.

Krause (citado en Montero, 2007:206-207) considera que hay un número mínimo de componentes que permiten construir el concepto de comunidad o reconocer la comunidad en algún grupo social concreto. Esos componentes son la pertenencia, la interrelación y la cultura común.

Ahora, detengámonos en la concepción de desarrollo comunitario. Para Zárate (2007), en los últimos 40 años hablar de comunidad, desarrollo comunitario y desarrollo de la comunidad se ha convertido en un tema del que es difícil extraerse; se habla de él en los principales espacios de reflexión teóricos y prácticos, y en toda intervención micro o macro es un tema obligado. Estos conceptos siempre están presentes, entre otras razones porque la realidad, siempre cambiante, da muestra constante de la necesidad de abordarla de formas distintas.
De esto se desprende ahora –agrega Zárate- la necesidad de reflexionar en el proceso de Desarrollo Comunitario como un modelo que debe considerar aspectos tales como:

·         Que el ser humano es sujeto y objeto de su propio desarrollo; él lo origina y lo promueve.
·         Que cualquier esfuerzo de Desarrollo Comunitario debe estar estrechamente relacionado con los planteamientos globales que en esta materia señala la política social.
·         La comunidad debe ser vista como un escenario donde la participación es el elemento clave, pues el sujeto es un recurso estratégico e inteligente del proceso.
·         La finalidad de considerar así al sujeto es conseguir su mejoramiento en su calidad de vida.
·         Por ello se hace indispensable generar un proceso de capacitación que no solo informe sino que forme.
·         A partir de ello, favorece los sentimientos de arraigo y pertenencia, que es lo que finalmente coadyuva a la participación de los sujetos.
·         Finalmente es importante considerar que es necesario generar metodología adecuada a las características propias del escenario de intervención, pues si bien hay elementos generales de la intervención, las partes específicas deben ser atendidas con la particularidad que la misma requiere. (Zárate, 2007:200).

Lo anterior se resume en los 12 pasos que señala Phil Bartle (citado en (Zárate, 2007) y que deben considerarse en todo proceso de Desarrollo Comunitario:

1.    Las comunidades tienen derecho a participar en las decisiones que afecten sus condiciones de vida y trabajo.
2.    Solo la participación en el poder de tomar decisiones es sostenible y creativa.
3.    La participación real requiere la intervención de la comunidad en todas las fases de la mejora de la ciudad, pueblo o aldea: planificación, complementación, mantenimiento y supervisión.
4.    La participación se debe construir desde la igualdad entre los sexos, e incluir a los jóvenes y ancianos.
5.    El desarrollo de la capacidad esencial para promover la participación equitativa entre mujeres, hombres y jóvenes.
6.    Las comunidades tienen recursos ocultos que pueden impulsar el desarrollo de la ciudad, pueblo o aldea. El desarrollo de la capacidad puede sacar a la luz estos recursos.
7.    Las comunidades son las primeras interesadas de entre todos los protagonistas del desarrollo en identificar problemas y en el mantenimiento y mejora de sus asentamientos.
8.    La concienciación y el desarrollo de la capacidad pueden hacer que las asociaciones entre las comunidades, ONG y autoridades municipales sean más equitativas.
9.    El desarrollo comunitario que planifican personas ajenas a la comunidad que solo requiere de esta trabajo gratuito, no es bien aceptado por las comunidades a largo plazo.
1 0.La planificación de la participación es uno de los elementos que con más frecuencia se pasa por alto en Desarrollo comunitario.
11.La caridad hace a las comunidades dependientes de las ayudas
12.El Desarrollo Comunitario es una contribución esencial en la gestión urbana global.  

Para Mireya Zárate (2007) el Desarrollo Comunitario debe percibir al sujeto como un recurso social estratégico de desarrollo y la comunidad como el escenario donde ello ocurre. Visto así, el Desarrollo Comunitario debe concebirse bajo un enfoque de innovación y creatividad donde se facilite la consolidación de nuevos modelos de desarrollo comunitario. Esta idea más actual del proceso supone visualizar al sujeto como un sujeto social, activo y congruente con capacidades y recursos personales suficientes para superar las condiciones adversas en las que se encuentra. “De aquí se desprende pensar en la posibilidad de concebir al desarrollo comunitario como una estrategia de cambio, lo que obliga a reflexionar y precisar sobre el tipo de cambio que se espera. El desarrollo comunitario actual aspira  a generar procesos que resuelvan necesidades dentro de un marco de desarrollo humanista que favorezca en los sujetos crecimiento equilibrado, integral y armónico”.

Y, en estos “nuevos modelos de desarrollo comunitario”, el arte puede jugar un papel fundamental.

***
EXPRESIONES ARTÍSTICAS:

Agarrando pueblo - Luis Ospina / Carlos Mayolo (1977) - Colombia.




Película Silencio en el paraíso


No te salves -poema de Mario Benedetti



Teatro-  Trailer Rosencrantz Y Guildestern Han Muerto de Tom Stoppard -
Director: Gabriel Uribe-Universidad del Valle
                                


Canción de Marta Gómez: Tierra, tan sólo



                                                          Pintura de Fernando Botero


Foto Omaira Sánchez, 1985. 









2 comentarios:

  1. Buen aporte, El arte como concepto abstracto de lo sutil nos despierta la creatividad, la imaginación, la sensibilidad, elementos estratégicos a la hora de significar y resignificar nuestras realidades.

    Le comparto nuestro trabajo social desde el arte

    http//:www.creandoasc.org
    http//:www.poderparlante.org

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  2. Buenas noches donde puedo conseguir el libro "arte, intervención y acción social"? lo he buscado en muchas librerías en Manizales y no ha sido posible dar con él.

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